Nuestra Historia

El Instituto Misionero empezó en el año 2003 gracias a la providencia del Señor, cuando 4 teólogos que realizaban sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Salud (FCS) junto al Decano de la FCS, el Dr Abraham Acosta, comenzaron a juntarse cada martes en las oficinas del decanato para meditar acerca de la biblia y el espíritu de profecía. Fue allí que con cada oración y suplica comenzaron a realizar una cambio en aquel lugar. Dios permitió que se hiciera el avance en el trabajo Medico-misionero.

Junto a Rigoberto Vidal, Dan Chilel, Antonio Paternina, Juan Said Galán y unos pocos mas iniciaron los primeros pasos con el objetivo de llevar el mensaje  de la obra medico misionera a Gobernador Mansilla y Lucas Gonzales en la provincia de Entre Ríos. Gracias a la ayuda tanto, del Decano, como del Pastor Helvin y el Dr. Jorge Gonzales se pudo proporcionar los materiales y elementos que esa obra requería.

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

— Mateo 9:35

Poco a poco este grupo se fue extendiendo, solo basto algunos meses más para completar la cantidad de 45 voluntarios que llevaban en su interior ganas, fervor y responsabilidad para este gran ministerio. Ahora, cada Sábado, dos grupos  precisaban viajar y con cada viaje, una nueva experiencia de fe. Conseguir el dinero para costear el transporte se transformó en un “deporte extremo”. Pero Dios nunca interrumpió el raudal de bendiciones y los viajes, consecuentemente, nunca fueron interrumpidos.

Comenzó el 2004 y este grupo comenzó renovado con ganas de expandirse a otras ciudades más. Ahora se fueron vinculando a la lista: Aldea Brasilera, Aldea Protestante, Alvear, Diamante, Etchevere, Las Cuevas, Maria Grande, Oro Verde, Paraná, Puiggari, Valle María, y otras más. Donde las actividades que realizaban eran sencillas como programas de radio y televisión, caminatas de salud, cursos para dejar de fumar, consejos sobre estilo de vida; donde cada corazón recibía al Señor por medio del Servicio voluntario.

 

 

¿Que es ser un Misionero?

 
 
 
 

Ese mismo año se comenzó en Crespo el proyecto “una Sonrisa para..” donde jóvenes de diferentes facultades van a una ciudad para realizar un verdadero impacto. En este programa se buscaba llegar a las personas menos favorecidas y compartir con ellas la alegría que posee “…aquel que conoce a Jesús”. Realizando puestos de salud, visitando orfanatos y hospitales, plazas, barrios carenciados etc. Hoy LA SONRISA se realiza en varias ciudades del país de Argentina como Córdoba, Rosario, Federación, Oro Verde, San Vicente y en la ciudad de la Rioja.

Más tarde, en el año 2008 pudimos ver que Dios tiene grandes planes para aquellos quienes se ponen en sus manos, y nos enseño que la misión no tiene límites geográficos. Fue así, gracias al Pr Ronaldo de Oliveira, junto a la Asociación Paulista do Vale, nos hicieron  una invitación para ir a la ciudad de São Paulo, Brasil a realizar el proyecto llamado “Impacto Sao Paulo” donde en una semana de servicio médico-evangelistico en las “favelas” (villa miseria) de aquella ciudad. Un verdadero trabajo medico evangelistico.




A mediados del Año 2010 en uno de los proyectos de una “sonrisa para” se realizó por primera vez una Expo Salud. En esta carpa participan alrededor de 40 estudiantes de diferentes ramas de la salud y allí aplican a la población pronostico cardiaco y se le enseña de manera sencilla y practica los 8 remedios naturales en forma de carrusel procurando que en el último paso se lleve el remedio más importante, el remedio eterno: confianza y esperanza en Dios. Hoy contamos con múltiples expos Salud realizadas en diferentes ciudades como Crespo, Concordia, Federación, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Paysandú, Montevideo, La Rioja.

Hoy en día, después de más de 10 años contamos con más de 500 voluntarios  entre ellos estudiantes, profesores y miembros de la comunidad. Continuamos con cada uno de los proyectos y vamos avanzando y alcanzando territorios inimaginables, realizamos innumerables capacitaciones para liderazgo y para iglesias. Pero la mejor bendición es ver la mano de Dios en cada detalle, la protección que El nos brindo todo este tiempo. Oramos para que cada día Dios los siga haciendo en nuestras vidas.